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jueves, 5 de diciembre de 2013

La abdicación de Irán

 
Mientras los medios de prensa aplauden el acuerdo anunciado entre Irán y los 5+1, Thierry Meyssan –amigo personal de Mahmud Ahmadinejad– ve en ese arreglo una abdicación del nuevo gobierno iraní. Señala que es absurdo que traten de hacernos creer que las partes han disipado un simple malentendido que subsistió durante 8 años por culpa del presidente Ahmadinejad. La realidad es que Irán ha renunciado a su investigación nuclear y que ha comenzado a desmantelarla… y sin recibir nada a cambio, fuera de una promesa de levantamiento progresivo de un sistema de sanciones que de todas maneras es ilegítimo. En pocas palabras, Irán se ha rendido.

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El presidente-jeque Hassan Rohani anuncia a los iraníes el acuerdo implementado en Ginebra
La firma del acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el 24 de noviembre de 2013 en Ginebra, ha sido saludada en el mundo entero –con excepción de Israel– como el fin de un quid pro quo. Todos los firmantes han tratado de convencernos de que, sin los pronunciamientos excesivos del ex presidente Mahmud Ahmadinejad, las partes hubiesen podido llegar mucho antes al actual arreglo.
 
O sea, que se destruyó el comercio internacional de Irán y que estuvimos al borde de la guerra simplemente… ¡porque las partes no se habían dado cuenta de que estaban de acuerdo!
 
La realidad, por supuesto, es muy diferente. Los occidentales mantuvieron sus exigencias pero Irán sí renunció a las suyas. Es cierto que el texto firmado en Ginebra es de carácter transitorio. Pero Irán renuncia en él a la construcción de la central de Arak, a su uranio ya enriquecido al 20% y a la técnica de enriquecimiento  [1].
 
En 2005, la elección del presidente Ahmadinejad dio un nuevo impulso a la Revolución iniciada por el ayatola Khomeiny. Contrariamente a sus predecesores, los presidentes Rafsandjani (1989-1997) y Khatami (1997-2005), Ahmadinejad no era simplemente favorable a una política de independencia nacional sino que era un antiimperialista de la estirpe del pensador de la Revolución iraní, Ali Shariati. En pocos años, Ahmadinejad convirtió Irán en una potencia científica e industrial. Desarrolló la investigación nuclear con vista a la creación de un tipo de central adaptado a las posibilidades del Tercer Mundo y que fuese capaz de aportar a la Humanidad la verdadera independencia energética, liberándola del uso del carbón, del gas y del petróleo.
 
Jamás se destacará lo suficiente la oposición entre los partidos iraníes. Rafsandjani y Khatami son clérigos. Ahmadinejad es un Guardián de la Revolución. Durante la agresión iraquí fueron los Guardianes de la Revolución quienes salvaron el país, arriesgando para ello sus vidas, mientras que los clérigos recurrían a todo tipo de trucos para evitar que sus propios hijos tuviesen que ir a la guerra. La clase clerical dispone de bienes inmensos, el propio Rafsandajni es el hombre más rico de Irán, mientras que los Guardianes de la Revolución son gente de pueblo y practican un modo de vida realmente espartano. Occidente no se equivocó durante 8 años al ver en Ahmadinejad un adversario. Lo que verdaderamente nunca correspondió a la realidad fue el calificativo de «hombre de los mollahs» que se le aplicaba en Occidente a ese líder, tan místico como anticlerical.
 
En respuesta a las aspiraciones revolucionarias de Ahmadinejad, los occidentales comenzaron a sembrar la duda sobre la naturaleza del programa nuclear iraní  [2] y utilizaron la ONU para prohibir que Irán enriqueciera su propio uranio, del que tiene gigantescas reservas  [3]. Impedían así que Irán utilizara sus propios recursos naturales y lo obligaban a la vez a vender ese precioso mineral a bajo precio. Impusieron, tanto en el Consejo de Seguridad de la ONU como de manera unilateral, una serie de sanciones sin precedente histórico para estrangular así la República Islámica. Iniciaron además una campaña de propaganda que presentaba a Ahmadinejad como un loco peligroso. Y finalmente organizaron, en 2009 y con la colaboración de Rafsandjani y de Khatami, un intento de revolución de color  [4].
 
Todos recordamos aún la falsa traducción de uno de los discursos de Ahmadinejad con la que se nos trataba de hacer creer que el entonces presidente iraní quería exterminar a los israelíes –la agencia Reuters afirmó incluso que había dicho que había que borrar Israel del mapa  [5]. Muchos recuerdan también la manipulación occidental sobre el verdadero sentido del Congreso sobre el Holocausto realizado en Teherán, encuentro que tenía como objetivo mostrar que los occidentales han destruido la espiritualidad de sus propias sociedades y que la han reemplazado por una especie de nueva religión que gira alrededor de ese hecho histórico. La manipulación occidental consistía en hacer creer que, a pesar de la presencia de varios rabinos en aquel congreso, se trataba de una celebración del negacionismo. Y ni siquiera entraremos a mencionar aquí las múltiples afirmaciones de que Ahmadinejad discriminaba a los judíos  [6].
 
El equipo de trabajo de Rohani representa simultáneamente los intereses de los clérigos y los de la burguesía de Teherán y de Ispahán. Su objetivo es la prosperidad económica y no le interesa la lucha antiimperialista. La promesa de levantamiento progresivo de las sanciones le permite alcanzar un vasto respaldo popular en la medida en que los iraníes ven –por el momento– el acuerdo como una victoria que debe garantizarles un aumento de su nivel de vida.
 
Los occidentales, mientras tanto, siguen en pos del mismo objetivo. El plan de ataque del presidente George W. Bush preveía destruir Afganistán, destruir después Irak y, posteriormente, destruir de forma simultánea Libia y Siria (a través del Líbano) así como la destrucción, también simultánea, de Sudán y Somalia, antes de terminar por Irán. Desde el punto de vista de los occidentales, las sanciones impuestas a Teherán con un pretexto más que dudoso eran simplemente un medio de debilitar el país. Para ellos, la rendición del jeque Rohani es comparable a la de Muammar el-Kadhafi ya que el nuevo presidente de Irán abandona el programa nuclear y se somete a todas las exigencias de Washington con tal de evitar la guerra. Pero, al igual que en el caso de Kadhafi, estas concesiones de Rohani serán utilizadas más tarde contra su país.
 
Muammar el-Kadhafi creyó erróneamente que el belicismo estadounidense en su contra se debía a sus convicciones políticas. Pero el único factor que determinó la decisión de George W. Bush fue de orden geopolítico. En 2010, Libia se había convertido en un aliado de Washington en el marco de la «guerra contra el terrorismo» e incluso había abierto su mercado interno a las transnacionales estadounidenses. Pero eso no impidió que la Yamahiriya fuera calificada de «dictadura» ni que fuese finalmente arrasada por los bombardeos de la OTAN. De la misma manera, convertirse ahora en aliado de Estados Unidos no pondrá Irán al abrigo de la guerra.
 
Durante los 4 próximos años Irán abandonará el sueño de Shariati y de Khomeiny para concentrarse en sus intereses estatales. Se apartará del mundo árabe para dedicarse hacer negocios con los Estados miembros de la Organización de Cooperación Económica –Turquía, Irán y los demás países del Asia Central. Reducirá paulatinamente su respaldo militar y financiero a Siria, al Hezbollah y a la causa palestina. Y cuando Teherán haya disuelto por sí mismo su línea exterior de defensa, Washington entrará nuevamente en conflicto con Irán.
[1] “Nuclear deal between Iran and six world powers (full text)”, Voltaire Network, 24 de noviembre de 2013.
[2] «Propaganda: Cogida en falta, CNN pide excusas a Irán», por Ossama Lotfy, Red Voltaire, 21 de enero de 2006.
[3] «¿Quién le teme al programa nuclear civil iraní?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de julio de 2010.
[4] «La CIA y el laboratorio iraní», «¿Por qué tendría yo que repudiar la voluntad de los iraníes?», «La "revolución de color" fracasa en Irán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19, 24 y 26 de junio de 2009; «Las elecciones iraníes: el timo del robo electoral», por James Petras, Red Voltaire, 21 de junio de 2009; «Aclamado Rafsandjani a grito de “¡Muerte a Rusia! ¡Muerte a China!”», Red Voltaire, 21 de julio de 2009.
[5] «Reuters participa en una campaña de propaganda contra Irán», Red Voltaire, 20 de noviembre de 2005.
[6] «Irán: los gobiernos de la coalición fabrican noticias falsas», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de junio de 2006.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Siria, atacada por la chusma

Me deja estupefacto que esto se publique en el ABC. No tiene desperdicio.
 
Fuente: ABC
 
JUAN MANUEL DE PRADA
La intervención en Siria es un subterfugio para desestabilizar aún más la zona y justificar una ofensiva contra Irán
 
EMPECEMOS por aclarar que en Siria no hay ninguna guerra civil. Los llamados «rebeldes sirios» no reclaman reformas ni acaudillan ninguna «revolución popular». Los llamados «rebeldes sirios» no son sino mercenarios y terroristas reclutados en los parajes más variopintos del atlas, financiados desde Qatar o Arabia Saudita y con frecuencia adiestrados por los propios Estados Unidos, que les llevan prestando apoyo logístico –al igual que Israel– desde que comenzara el conflicto. Enfrente de ellos se halla un régimen de corte dictatorial que, al igual que ocurría con Sadam Husein en Irak o con Gadafi en Libia, se distingue por ejercer la tolerancia con las comunidades cristianas y por defender los barrios en los que se asientan de los sanguinarios ataques de los «rebeldes», que no pierden ocasión de cometer las atrocidades más espeluznantes contra los cristianos. Si esta chusma no hubiese recibido incesantes refuerzos, financiación y suministros de armas desde el exterior, la guerra en Siria habría sido atajada hace tiempo.
 
Como los Estados Unidos no pueden proclamar sin ambages que apoyan el terrorismo en Siria justifican ahora su ataque alegando que el régimen de Assad ha utilizado armas químicas. ¿Quién puede tragarse semejante superchería? El ataque con armas químicas ocurrió en Guta, el suburbio oriental de Damasco, donde Assad mantiene reñida disputa contra los terroristas financiados desde el exterior. Resulta muy difícilmente concebible que se empleen armas químicas allá donde se mantienen concentradas tropas; y resulta directamente rocambolesco que, además, se empleen mientras los inspectores de armas de la ONU se hallan en el país. Las armas químicas, evidentemente, han sido empleadas por la chusma a la que apoya Estados Unidos. Y el intento de justificar tan burdamente la intervención se incorpora así al repertorio de engañifas fabricadas por los Estados Unidos en su afán imperialista, iniciado con la voladura del Maine.
 
La intervención en Siria fue diseñada hace mucho tiempo, a modo de prólogo al ataque a Irán, que es la pieza que en última instancia se pretende abatir. Las razones que se alegaban para justificarla eran, sin embargo, tan inconsistentes y la calaña de la chusma que combate a Assad tan repugnante que tal intervención se había tenido que aplazar. Pero el peligro de colapso inminente del dólar ha exigido urdir ahora esta engañifa tan burda. Por aceptar euros a cambio de petróleo fue derrocado Sadam Husein; por pretender crear una divisa africana fundada en el patrón oro –el dinar– fue liquidado Gadafi; por pretender desligar las ventas de su petróleo del dólar, Irán se ha convertido en la bicha de los americanos. El problema de fondo es que el dólar, la moneda de reserva mundial desde Bretton-Woods, está cada vez más desprestigiada; con una deuda pública mayor que todos los países de la Unión Europea juntos, cada dólar que imprime Estados Unidos es, a estas alturas, papel mojado. El colapso del dólar sólo se podrá dilatar mientras se mantenga como divisa de las transacciones internacionales de petróleo; en cuanto un grupo de países empezase a comerciar en otra divisa, Estados Unidos iría a la bancarrota. La intervención en Siria es tan sólo un subterfugio para desestabilizar aún más la zona y justificar una ofensiva contra Irán.
 
«Otra vez millares de víctimas serán sacrificadas sobre el altar de una imaginaria democracia», acaba de denunciar paladinamente el Patriarcado de Moscú. Estamos en manos de una chusma dispuesta a todo con tal de mantener su supremacía.
 
 

viernes, 18 de octubre de 2013

La diplomacia gay de la administración Obama

Fuente: Voltairenet
   
La administración Obama ha hecho de la causa LGTB (Lesbian, Gay Trans & Bi) una de las prioridades de su política exterior. Su objetivo es explotar el tema para acreditar la leyenda de Estados Unidos como el país de la libertad.
 
Para ello, el Departamento de Estado ha nombrado varios embajadores abiertamente gays: John Berry en Australia, James Brewster en la República Dominicana, James Costos en España, Rufus Gifford en Dinamarca, David Huebner en Nueva Zelanda y Daniel Baer ante la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa).
 
Y al mismo tiempo la prensa atlantista se dedica a presentar a los adversarios de Estados Unidos como homófobos, fundamentalmente a Irán y Rusia.
 
La realidad es muy diferente.
Aunque en Estados Unidos la sexualidad es libre, el hecho es que los homosexuales siguen siendo perseguidos. Según el FBI, más de un 20% de los crímenes de odio son motivados por la homofobia [1].
 
En Irán, la homosexualidad se considera una cuestión de índole exclusivamente personal porque cae en el marco de la vida privada de cada cual. Pero Amnistía Internacional se obstina en presentar las condenas a muerte contra pedófilos violadores y asesinos de niños como casos de aplicación de la pena capital en contra de los gays.
 
En Rusia, la Duma adoptó una ley que prohíbe la propaganda homosexual dirigida a la juventud –ley equivalente al artículo 227-24 del Código Penal francés– como medio de perfeccionar la lucha contra la prostitución. Pero Amnistía Internacional afirma que se trata de una ley homófoba y llama a un boicot contra los Juegos Olímpicos de invierno que se celebrarán en Sochi en 2014.      

lunes, 7 de octubre de 2013

La Prensa (también la española) y la propaganda para la guerra, crimen contra la humanidad

US Journalists and War Crime Guilt

September 5, 2013
From the Archive: With few exceptions, mainstream U.S. news personalities are again selling war to the American people, this time on Syria by asserting false certainty on who launched the Aug. 21 chemical weapons strike and pretending the Syrian government – not the rebels – blocked peace talks, a media crisis that lingers from the Iraq War, as Peter Dyer wrote in 2008.

By Peter Dyer (Originally published on Oct. 15, 2008)
On Oct. 16, 1946, Julius Streicher was hanged, a historical precedent that should hold considerable interest for American journalists who have written in support of “Operation Iraqi Freedom” – the invasion and occupation of Iraq.
 
Streicher was one of a group of 10 Germans executed that day following the judgment of the first Nuremberg Trial – a 40-week trial of 22 of the most prominent Nazis. Each was tried for two or more of the four crimes defined in the Nuremberg Charter: crimes against peace (aggression), war crimes, crimes against humanity, and conspiracy.
New York Times columnist Thomas L. Friedman.
 
 
Julius Streicher, a German publisher and Nazi propagandist who was hanged at Nuremberg after being judged complicit in crimes against humanity. All who were sentenced to death were major German government officials or military leaders. Except for Streicher. Julius Streicher was a journalist.
 
Editor of the vehemently anti-Semitic newspaper Der Stürmer, Streicher was convicted of, in the words of the judgment, “incitement to murder and extermination at the time when Jews in the East were being killed under the most horrible conditions clearly constitut(ing) … a crime against humanity.”
 
Presenting the case against Streicher, British prosecutor Lieutenant Colonel M.C. Griffith-Jones said: “My Lord, it may be that this defendant is less directly involved in the physical commission of the crimes against Jews. … The submission of the Prosecution is that his crime is no less the worse … that he made these things possible – made these crimes possible which could never have happened had it not been for him and for those like him. He led the propaganda and the education of the German people in those ways.”
 
The critical role of propaganda was affirmed at Nuremberg not only by the prosecution and in the judgment but also in the testimony of the most prominent Nazi defendant, Reichsmarshall Hermann Goering: “Modern and total war develops, as I see it, along three lines: the war of weapons on land, at sea and in the air; economic war, which has become an integral part of every modern war; and, third, propaganda war, which is also an essential part of this warfare.”
 
Two months after the Nuremberg hangings, the United Nations General Assembly passed Resolution 59(I), declaring: “Freedom of information requires as an indispensable element the willingness and capacity to employ its privileges without abuse. It requires as a basic discipline the moral obligation to seek the facts without prejudice and to spread knowledge without malicious intent.”
 
The next year another General Assembly Resolution was adopted: Res. 110 which “condemns all forms of propaganda, in whatsoever country conducted, which is either designed or likely to provoke or encourage any threat to the peace, breach of the peace, or act of aggression.”
 
Although UN General Assembly Resolutions are not legally binding, Resolutions 59 and 110 carry considerable moral weight. This is because, like the United Nations itself, they are an expression of the catastrophic brutality and suffering of two world wars and the universal desire to avoid future slaughter.
 
Propaganda Crimes
Most jurisdictions have yet to recognize propaganda for war as a crime. However several journalists have recently been convicted of incitement to genocide by the International Criminal Tribunal for Rwanda. Because there is stiff resistance, especially from the United States, the effort to criminalize war propaganda faces an uphill battle.
 
However in legal terms it seems relatively straightforward: if incitement to genocide is a crime, then incitement to aggression, another Nuremberg crime, could and should be as well. After all, aggression – starting an unprovoked war – is “the supreme international crime differing only from other war crimes in that it contains within itself the accumulated evil of the whole,” in the words of the judgment at Nuremberg.
 
Criminal or not, much of the world now sees incitement to war as morally indefensible. In this light and in light of Goering’s three-part recipe for war (weapons, economic war and propaganda), it is instructive to look at the role which American journalists and war propagandists have recently played in bringing about and sustaining war.
 
The Bush administration began to sell the invasion of Iraq to the American public soon after 9/11. In order to coordinate this effort President Bush’s chief of staff, Andrew Card, established the White House Iraq Group (WHIG) in the summer of 2002 expressly for the purpose of marketing the invasion of Iraq.
Among the members of WHIG were media figures/propagandists Karen Hughes and Mary Matalin. WHIG was remarkable not only for its recklessness with the truth but for the candor with which it acknowledged it was running an advertising campaign.
 
A Sept. 7, 2002, New York Times article entitled TRACES OF TERROR: THE STRATEGY; Bush Aides Set Strategy to Sell Policy on Iraq reported: “White House officials said today that the administration was following a meticulously planned strategy to persuade the public, the Congress and the allies of the need to confront the threat from Saddam Hussein….
 
“‘From a marketing point of view,’ said Andrew H. Card Jr., the White House chief of staff who is coordinating the effort, ‘you don’t introduce new products in August.’” It was as if the “product” – the unprovoked invasion of a sovereign state – was a consumer good, like a car or a TV show. The sales pitch was the manufactured “imminent threat” of Iraqi weapons of mass destruction.
 
In other words, the business of WHIG was incitement to aggressive war primarily through the propaganda of fear. Along those lines WHIG’s most prominent member, National Security Advisor Condoleezza Rice, invoked the specter of an Iraqi-generated nuclear holocaust in a Sept. 8, 2002, CNN interview with Wolf Blitzer:
 
“We do know that there have been shipments going into Iran, for instance – into Iraq, for instance, of aluminum tubes that really are only suited to – high-quality aluminum tools that are only really suited for nuclear weapons programs, centrifuge programs. … The problem here is that there will always be some uncertainty about how quickly he can acquire nuclear weapons. But we don’t want the smoking gun to be a mushroom cloud.”
 
The smoking gun/mushroom cloud images were among the most memorable of all the White House war propaganda. They were generated just a few days earlier in a WHIG meeting by speechwriter Michael Gerson. (Gerson is now a Washington Post columnist.)
 
The existence of Iraqi weapons of mass destruction was central to the Bush administration’s campaign for war. Other important elements were Saddam Hussein’s ties with Al Qaeda and the strongly implied association of Iraq with the tragedies of 9/11. All were false. In propaganda, though, selling the product trumps truth.
 
Unquestioning Submission
The role played by American mainstream media during the run-up to the invasion of Iraq was marked by widespread unquestioning submission to the Bush administration and abandonment of the most fundamental journalistic responsibility to the public.
 
This responsibility is embodied not only in Resolution 59 but in the Society of Professional Journalists Code of Ethics as well, which states: “Journalists should test the accuracy of information from all sources and exercise care to avoid inadvertent error.”
 
The failure of influential American journalists, such as the New York Times’ Judith Miller, to test the accuracy of information played a critical role in the Bush administration’s successful effort to incite the American public to attack a country which was not threatening us.
 
Though she was far from alone in selling the case for war, Miller — through her seemingly uncritical reliance on dodgy informants — was probably responsible to a larger degree than any other American journalist for spreading the fear of nonexistent Iraqi weapons of mass destruction.
 
As such she and other influential journalists who failed in this way bear a share of moral, if not legal, responsibility for hundreds of thousands of deaths, millions of refugees and all the other carnage, devastation and human suffering of “Operation Iraqi Freedom.”
 
Some prominent American media figures, however, went considerably further than simple failure to check sources. Some actively and passionately encouraged Americans to commit and/or approve of war crimes, before and during Operation Iraqi Freedom.
 
Prominent among these was Fox News’ Bill O’Reilly who – regarding both Afghanistan and Iraq – advocated such crimes forbidden by the Geneva Convention as collective punishment of civilians (Gen. Con. IV, Art. 33); attacking civilian targets (Protocol I, Art. 51); destroying water supplies (Protocol I Art. 54 Sec. 2) and even starvation (Protocol I, Art. 54 Sec. 1).
 
Sept. 17, 2001: “The U.S. should bomb the Afghan infrastructure to rubble: the airport, the power plants, their water facilities, and the roads” in the event of a refusal to hand over Osama bin Laden to the U.S. Later, he added: “This is a very primitive country. And taking out their ability to exist day to day will not be hard.  … We should not target civilians. But if they don’t rise up against this criminal government, they starve, period.”
 
On March 26, 2003, a few days after the invasion of Iraq began, O’Reilly said: “There is a school of thought that says we should have given the citizens of Baghdad 48 hours to get out of Dodge by dropping leaflets and going with the AM radios and all that. Forty-eight hours, you’ve got to get out of there, and flatten the place.” [See Peter Hart's “O'Reilly's War: Any rationale—or none—will do” Fairness & Accuracy in Reporting, May/June 2003]
 
Collective Punishment
Another tremendously influential journalist, Pulitzer Prize winner and former executive editor of the New York Times, the late A.M. Rosenthal, also advocated attacking civilian targets and collective punishment in regard to waging war against Muslim nations in the Middle East.
 
In a Sept. 14, 2001, column, “How the U.S. Can Win the War,” Rosenthal wrote that the U.S. should give Afghanistan, Iraq, Iran, Libya, Syria and Sudan three days to consider an ultimatum demanding they turn over documents and information related to weapons of mass destruction and terrorist organizations.
During these three days, “the residents of the countries would be urged 24 hours a day by the U.S. to flee the capital and major cities, because they would be bombed to the ground beginning the fourth day.”
 
Right-wing media figure Ann Coulter, on the Sean Hannity Show on July 21, 2006, called for another war and more punishment of civilians, this time in Iran: “Well, I keep hearing people say we can’t find the nuclear material, and you can bury it in caves. How about we just, you know, carpet-bomb them so they can’t build a transistor radio? And then it doesn’t matter if they have the nuclear material.”
 
This pattern of the major U.S. news figures advocating aggressive wars even predated 9/11. Three-time Pulitzer Prize winner Thomas Friedman published a strident call for war crimes including collective punishment of Serbs and the destruction of their water supplies over the Kosovo crisis:
 
“But if NATO’s only strength is that it can bomb forever, then it has to get every ounce out of that. Let’s at least have a real air war. The idea that people are still holding rock concerts in Belgrade, or going out for Sunday merry-go-round rides, while their fellow Serbs are ‘cleansing’ Kosovo, is outrageous. It should be lights out in Belgrade: every power grid, water pipe, bridge, road and war-related factory has to be targeted.
 
“Like it or not, we are at war with the Serbian nation (the Serbs certainly think so), and the stakes have to be very clear: Every week you ravage Kosovo is another decade we will set your country back by pulverizing you. You want 1950? We can do 1950. You want 1389? We can do 1389 too.” [New York Times, April 23, 1999]
 
These casual — even joking — comments about inflicting war on relatively weak countries came from American journalists and media figures at the very top of their profession. Each was addressing an audience of millions. It is difficult to overstate their influence.
 
Over the past decade alone, the massive destruction and carnage wreaked by American pursuit of “the supreme international crime” of aggression has been enabled by negligent, reckless and/or malicious use of this influence.
 
Sadly, the words of Nuremberg Prosecutor Griffith-Jones concerning the propaganda of German journalist Julius Streicher hold considerable meaning today for some of the most prominent journalists in the country which, after World War II, provided the guiding light at Nuremberg: Streicher “made these things possible – made these crimes possible which could never have happened had it not been for him and for those like him.”
 
In 1947, the United Nations General Assembly passed Resolution 127 in which “the General Assembly … invites the Governments of States Members … to study such measures as might with advantage, be taken on the national plane to combat, within the limits of constitutional procedures, the diffusion of false or distorted reports likely to injure friendly relations between States.”
 
Unfortunately, more than six decades later, little progress has been made. War propaganda is still legal and very much alive – flourishing, in fact, as demonstrated by periodic calls for one more invasion of a country which has never threatened the U.S.: Iran.
 
As matters stand today, with the United States still the world’s preeminent military power, the American propagandists who enabled Operation Iraqi Freedom and other wars of aggression have little need to worry about their legal responsibilities under the Nuremberg principles. A strong case can be made, though, that they have blood on their hands.
 
Peter Dyer is a freelance journalist who moved with his wife from California to New Zealand in 2004. He can be reached at p.dyer@inspire.net.nz .
 
Fuente:Consortiumnews

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Preparativos de guerra regional

 
Si bien bombardear Siria no corresponde con ningún objetivo estratégico estatal de Estados Unidos ni de Francia, ambos países se preparan para hacerlo. Rusia y el Eje de la Resistencia preparan por lo tanto la respuesta. La principal dificultad consiste en transformar la agresión en una guerra regional sin que esta última llegue a convertirse en la Tercera (¿y última?) Guerra Mundial. En todo caso, los occidentales –si entran en guerra– tendrán que asumir un conflicto de amplio alcance y de larga duración, algo que no han visto desde los tiempos de la guerra de Vietnam.
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Si Estados Unidos llegara a atacar Siria, no sería para «castigar al régimen» por un crimen que este no ha cometido sino para derrocarlo, como se hizo en Libia. Esa guerra sólo tendría sentido si llegara hasta sus últimas consecuencias ya que su único objetivo sería mantener a Estados Unidos en su posición de hiperpotencia y demostrar que ese país puede darse el lujo de destruir a quien le parece sin importarle la Carta de las Naciones Unidas.
 
El objetivo, con esa perspectiva, sería reeditar la operación ya realizada contra Libia: navíos y aviones de guerra bombardearían de conjunto todo el dispositivo político y militar sirio hasta acabar con él. Y después una columna de cientos de blindados sauditas conducidos por «opositores sirios» recientemente reclutados en los campamentos de refugiados ocuparía la capital. El bombardeo desde los destructores posicionados en el Mediterráneo puede resultar imposible debido a la presencia de la flota rusa a lo largo del litoral. Los misiles Tomahawks tendrían que pasar por encima de los navíos de la flota rusa sin que esta sintiese en peligro y esta tendría además que dejarlos pasar. El Pentágono podría decidir por lo tanto disparar desde la agrupación naval encabezada por el portaaviones USS Nimitz, agrupación que se halla en el Mar Rojo y cuyos misiles tendrían que sobrevolar los territorios de Arabia Saudita y Jordania. De hecho, se trataría entonces de un acto de guerra de parte de Arabia Saudita y de Jordania, lo cual les valdría ser blanco de la ulterior respuesta del Eje de la Resistencia. Y esa respuesta llegaría de inmediato en forma de levantamientos populares. Estados Unidos pudiera recurrir también a su aviación, bajo las mismas condiciones que para el disparo de misiles desde el Mar Rojo. Pero correría entonces el riesgo de perder hombres y aviones ante la defensa antiaérea siria.
 
Después de la destrucción de Siria, cientos de blindados sauditas, actualmente estacionados en Jordania, correrían a «liberar» las ruinas de la capital. Es para eso que el ministro de Defensa adjunto de Arabia Saudita ha venido reclutando sirios en los campamentos de refugiados, con la intención de que algunos de sus tanques sean piloteados por «revolucionarios sirios».
 
Estados Unidos pediría a sus aliados que participaran en el bombardeo aéreo. Es para eso que Francia ya posicionó varios aviones y envió a Jordania varias unidades de la Legión Extranjera.
 
Este plan parte de dos premisas: No habrá intervención directa de Rusia y la respuesta del Eje de la Resistencia tardará tanto que no influirá en el curso de los acontecimientos. Pero de no cumplirse esas dos premisas, la guerra se extendería de inmediato por toda la región y podría incluso convertirse en Tercera Guerra Mundial.
 
En el otro bando, Rusia e Irán quieren evitar la confrontación con Estados Unidos, pero se mantienen listos a enfrentarlo. El plan ruso consiste en respaldar al Eje de la Resistencia para que sus componentes no estatales y la propia Siria logren infligir importantes pérdidas a los agresores. Para lograrlo, el Estado Mayor ruso ha creado un grupo de enlace con Siria, Irán, el Hezbollah y otros «puestos avanzados» iraníes. Irán trataría de no entrar en guerra desde el comienzo y para ello recurriría primero a sus «puestos avanzados».
 
Rusia parece contraria a una respuesta contra Israel, donde hay un millón de ex soviéticos. En cambio no tendría problemas en apoyar una revolución en Arabia Saudita y en Jordania. Pero no sería esa la parte fundamental de la respuesta sino la realización de ataques de los grupos no estatales contra los intereses de Estados Unidos en toda la región, incluyendo las bases militares estadounidenses. Y no se excluye la posibilidad de atacar también intereses de Estados Unidos y Francia en territorio de ambos países.
 
Con esa perspectiva, Irán ha prohibido por el momento toda provocación. Fue anulada, por ejemplo, la cumbre de intelectuales antiimperialistas del mundo entero que debía celebrarse en Teherán. Pero, al mismo tiempo, sus fuerzas armadas se preparan para un choque regional. Los Guardianes de la Revolución han enviado instructores a todos sus «puestos avanzados». En Líbano, ya es evidente que el Hezbollah ha movilizado a sus combatientes. Las localidades del sur de ese país se han vaciado de jóvenes en edad de participar en los combates, los mismos que ahora se mantienen dispuestos a entrar en acción.

martes, 9 de julio de 2013

Lockerbie. Más implicación de la CIA

Nonius451: Lockerbie
 
 
Fuente: aangirfan
 
CIA WANTED LOCKERBIE PATSIES MURDERED BEFORE TRIAL



According to a former Washington lobbyist, the CIA wanted to assassinate Abdelbaset Ali Mohmed al-Megrahi and his co-accused, Al-Amin Khalifa Fhimah, before their Lockerbie Bomb trial could took place.

The former Washington lobbyist William C Chasey, 73, makes this claim in his autobiography, Truth Never Dies.
CIA 'wanted to kill Lockerbie bomber before trial'

Chasey says that he was asked to plant homing devices on Megrahi and Fhimah as part of the plot.


Monzer al Kassar, reportedly the CIA's partner in the smuggling of heroin .

Reportedly, the CIA brought down Pan Am 103 over Lockerbie, in order to destroy evidence of their heroin smuggling.
aangirfan: LOCKERBIE IS ABOUT HEROIN

Reportedly the CIA framed Megrahi, using fake evidence.

Fhimah was acquitted in the 2001 trial.

Megrahi was found guilty and, allegedly was later made sick by the CIA.


Charles McKee, one of the whistleblowers killed when PanAm 103 came down over Lockerbie. US spooks were waiting in Lockerbie to remove certain evidence. 

William Chasey is president of the Foundation for Corporate Social Responsibility, a non-governmental organisation.

He became involved with Libya and the Lockerbie investigation when he was a lobbyist in Washington.

"On behalf of business clients, I went on a lobbying mission in 1992 with a US congressman in a bid to stabilise relations between the US and Gaddafi's hated regime," he said.

He says he was taken to a private meeting with the two Lockerbie accused at a house in Tripoli.

"Myself and the congressman and his wife then met Gaddafi and heard his pleas for help within Washington to get sanctions lifted, and heard his claims that Libya was not involved in Lockerbie," Chasey said.
CIA 'wanted to kill Lockerbie bomber before trial'



In 1995, Chasey wrote a book, Foreign Agent 4221: The Lockerbie Cover-Up, which claimed Libya was not responsible for the bombing.

The US government decided to take revenge on Chasey, and he was investigated by the FBI.

"The FBI investigation, along with a probe by the US
tax service, damaged my business and put incredible pressure on my wife, Virginia, and our young daughter Katie," he said.

He said: "I was hit with 21 felony charges over crimes including wire fraud, mail fraud,
money laundering, tax evasion, even larceny and forgery over allegations I stole headed notepaper from congressional offices."

He denies the claims and says all but one were dropped in 1998.
CIA 'wanted to kill Lockerbie bomber before trial'

aangirfan: SACK KENNY MACASKILL

In 1998 Chasey was contacted by the CIA at Dulles Airport in Washington.

"An agent approached me and asked if I could meet again with Megrahi and Fhimah to pinpoint their location so the CIA could assassinate them. In return, the charge would be dropped and my 
record expunged," he said.

"My belief is that the CIA wanted the suspects eliminated to stop any trial taking place...."

Chasey was sent to jail.
He said: "I was sent to Allenwood Federal Prison in Pennsylvania and was amazed when I was joined in the canteen one day by the same CIA agent and one of his colleagues, dressed as inmates.

"They offered to free me and clear my record, but I said I would not take part in their plot to put electronic homing devices in the suspects' residences so they could be targeted...."

Chasey has been diagnosed with incurable cancer.
CIA 'wanted to kill Lockerbie bomber before trial'


On Jan. 30, 1990, Tony Gauci was shown a SLALOM shirt and was asked if he had sold one to the mysterious buyer (alleged to be Megrahi). "That man did not buy any shirt, I am sure," Gauci stated to the investigators. Ulrich Lumbert wrote: "I confirm today on July 18, 2007, that I stole the third hand-manufactured MST-13 timer PC-board consisting of eight layers of fiber-glass from MEBO Ltd. and gave it without permission on June 22, 1989, to a person officially investigating in the Lockerbie case."Lockerbie: J'accuse - OhmyNews International
Dr Jim Swire, whose daughter Flora, 23, died in the bombing, believes Megrahi was innocent.

"I think Bill Chasey is telling the truth about the CIA," says Swire. "He is a respected philanthropist and was a leading lobbyist in Washington, so he's not a crank."

miércoles, 3 de abril de 2013

Tambores de guerra. La vergüenza del periodismo.

Historia y recopilación de las más conocidas mentiras o montajes de la prensa y los gobiernos para llevarnos a la guerra. Desde la explosión del Maine, el hundimiento del Lusitania, el ataque a Pearl Harbour, el incidente del Golfo de Tonkin, la historieta de las armas iraquies de destrucción masiva, las incubadoras de Kuwait, las fotografías falsas de Irán y Libia, de nuevo las incubadoras en Siria...

La lista de las mentiras usadas por la prensa y los gobiernos como propaganda para llevarnos a los ciudadanos a la guerra, es interminable.

¿Cuál vendrá ahora para que bombardeemos Corea del Norte sin dolor de conciencia?


sábado, 22 de diciembre de 2012

Nuevo plan de invasión de Siria

Fuente: Voltairenet

Francia, Reino Unido, Israel y Qatar han preparado un enésimo plan de intervención en Siria. Unos 6 000 yihadistas, 4 000 de ellos provenientes del Líbano, podrían atacar en cualquier momento el barrio residencial de Mazzeh, al sur de Damasco, donde se hallan numerosas embajadas y residencias de altos responsables civiles y militares. Se orquestaría además un incidente con armas químicas al otro extremo del país como medio de agravar la tensión. El escenario incluye un general traidor que afirmaría haber tomado el control del poder y que pediría ayuda a los occidentales, justificando así una intervención militar extranjera sin mandato de la ONU.

Varios intentos de golpe de Estado militar han sido orquestados ya por los occidentales a lo largo de 2012. Todos fracasaron y nada permite creer que esta vez pueda suceder lo contrario.

El tiempo se acaba para los países que se oponen a la aplicación del plan de paz de Ginebra, concluido entre Estados Unidos y Rusia, ya que dicho plan que debe ser presentado al Consejo de Seguridad de la ONU en febrero de 2013, o sea justo después de la confirmación de la nueva administración Obama por parte del Senado estadounidense. Ello implica que todo tipo de nuevas intentonas antigubernamentales preparadas en el exterior pueden producirse durante los dos próximos.

Se ignora aún cómo reaccionarán Rusia e Irán ante la nueva operación contra Siria. El presidente ruso Vladimir Putin ha declarado que está listo para defender a Siria «hasta en las calles de Moscú», o sea que está dispuesto a entrar en guerra. Por su parte, Irán ha señalado siempre que Siria forma parte de su línea de defensa y, por consiguiente, que no la dejará sola. Aún en caso de que esas declaraciones fuesen palabras al viento, al tomar la iniciativa de dar inicio a una intervención militar contra Siria, los gobiernos de Francia, Gran Bretaña, Israel y Qatar estarían arriesgándose a provocar un incendio generalizado en la región.

jueves, 18 de octubre de 2012

Junio de 1914?

La semana que viene comienzan maniobras militares entre Estados Unidos e Israel. Participarán sistemas de defensa aéreo, misiles Patriot, buques con el sistema anti-misiles Aegis...

Misiles rusos antiaéreos de última generación S-400 se instalan junto a la frontera con Turquía, desde el pasado miércoles 17.

Tercer portaviones estadounidense en el Golfo Pérsico, dentro de una semana. USS Enterprise, en su viaje final, termina una visita al puerto de Nápoles y se une al USS Stennis y al USS Eisenhower.

Rusia no renovará el acuerdo de desmantelamiento de armas nucleares, anuncia Putin.


miércoles, 3 de octubre de 2012

October Surprise

Fuente: wikipedia

October Surprise (Sorpresa de octubre) es un término que, en la jerga política estadounidense, hace alusión a un posible evento que pueda influir potencialmente en las elecciones de EE. UU. El nombre viene dado porque el proceso electoral se celebra el primer martes tras el día 1 de noviembre, por lo que los hipotéticos sucesos a los que hace referencia este término político ocurren en octubre.

1972 Nixon vs.McGovern

En las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1972 concurrían el republicano Richard Nixon y el demócrata George McGovern. El 26 de octubre, 20 días antes del día de las elecciones, el Consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger dijo: "Creo que la paz está en nuestras manos".[1] En principio, es de suponer que esta afirmación -la cual no era precisa, dado que la paz se logró tres años más tarde- supuso un fuerte empujón a favor de Nixon, el cual finalmente ganaría las elecciones.

1980 Carter vs. Reagan

En las elecciones de 1980, todo apuntaba a que Carter obtendría la victoria segura, pero a finales de 1979, 52 ciudadanos estadounidenses fueron secuestrados en la embajada de EE.UU en Irán (este país sufría por entonces un proceso revolucionario). El secuestro se prolongó durante varios meses. Si Carter afrontaba el compromiso con las urnas de noviembre de 1980 con medio centenar de compatriotas secuestrados no tendría nada que hacer, y esto lo sabían los republicanos. Los analistas de Reagan descubrieron al computar encuestas que si Carter lograba liberar a los rehenes tendría todo a su favor y que si lo hacía entre el 8 y el 25 de octubre arrasaría con más de 10 puntos de ventaja sobre Reagan. Si el partido republicano lograba evitar que se produjera la sorpresa de octubre, la victoria estaría más cerca. Así que, no hubo liberación de los rehenes. En enero, Ronald Reagan fue investido presidente. A las pocas horas los rehenes fueron liberados tras 444 días de confinamiento (Crisis de los rehenes en Irán).

Las sospechas se despertaron pronto, un informe de la Oficina de Desarrollo Político de la Casa Blanca desveló la maquinación republicana. Los miembros de éste partido habían empleado toda su experiencia en operaciones de inteligencia para evitar la sorpresa de octubre y prorrogar el secuestro. Otro informe elaborado por el Comité de Defensa y Seguridad del Soviet Supremo de la URSS aportó nuevos detalles de los acuerdos entre Reagan y Jomeini. Durante los meses previos a las elecciones se celebraron varias reuniones en Madrid y París ente enviados del partido republicano y enviados de Irán. Los republicanos prometieron que si mantenían secuestrados a los norteamericanos hasta después de las elecciones, cuando llegaran al gobierno entregarían armas al régimen de Jomeini. Los acuerdos se cerraron en la capital francesa entre el 19 y el 20 de octubre. A las reuniones asistieron William Casey, el jefe de campaña de Reagan, (futuro director de la CIA), y George Bush, director de la CIA y posterior vicepresidente con Reagan. Toda la logística que empleó Bush padre para los desplazamientos a Europa y Asia fueron cedidos por Salem Bin Laden, hermano del terrorista más buscado del mundo, quien poco después murió en su avión de forma sospechosa mientras sobrevolaba Texas.

1992 Bush vs. Clinton

Sólo cuatro días antes de las elecciones, el secretario de defensa con Reagan, Caspar Weinberger fue implicado en el affair Iran-Contra. Weinberger había participado en la venta de misiles TOW a Irán y fue acusado de mentir al consejo de investigación independiente. Los republicanos acusaron al consejero independiente Lawrence E. Walsh de hacer coincidir la acusación a Weinberger con las elecciones para reducir las opciones de George H. W. Bush.

2008 Obama vs. McCain

En opinión de algunos analistas respecto a las elecciones estadounidenses de 2008, la sorpresa de octubre se produjo en forma de los cataclismos bursátiles que beneficiaron electoralmente a Obama.

En las anteriores, elecciones se especuló con la posibilidad de que el millonario George Soros pudiera provocar un cataclismo en las bolsas para perjudicar a Bush. Según Soros (quien consiguió su fortuna gracias a generar terremotos bursátiles), una gran crisis en la Bolsa sería necesaria reorientar la economía internacional. Aunque aún se desconoce qué papel habría desempeñado Soros en los últimos acontecimientos en los parqués mundiales.

2012 Obama vs. Romney

Asesinato del embajador Stevens, que demuestra a la opinión pública estadounidense que las primaveras árabes y demás revoluciones apoyadas por la política del departamento de estado del gobierno de los Estados Unidos son un fracaso.

¿Falta todavía alguna otra sorpresa este año? Cualquier cambio en la situación de los conflictos con Siria y con Irán influirá dramáticamente en las elecciones de dentro de un mes.

martes, 28 de agosto de 2012

Sex, Lies, Iran, Israel and Wikileaks

¿Por qué está claro que wikileaks es un fraude?
Según su fundador, Julian Assange,

“I’m constantly annoyed that people are distracted by false conspiracies such as 9/11, when all around we provide evidence of real conspiracies, for war or mass financial fraud".

"Me fastidia que la gente se distraiga con falsas conspiraciones como la del 11-S, cuando nosotros proporcionamos evidencias de conspiraciones reales, de guerras o fraudes finacieros masivos".

Como dice el video, si Wikileaks no existiera, la CIA o el Mossad se habrían ocupado de inventarla.



lunes, 23 de julio de 2012

Tres portaviones en Oriente Medio

CVN 65 Enterprise y CVN 69 Eisenhower en el Golfo Pérsico. CVN72 Lincoln frente a Siria. CVN 74 Stennis en camino.

Tweets por @Nonius451