Me llega este artículo, que transcribo, por su interés:
El Imperio oligárquico anglosajón percibe el Euro como una amenaza a su hegemonía mundial, por dos razones fundamentales:
1. Posibilidad de que sustituya al dólar como moneda internacional de reserva (parcialmente, en el corto plazo, y totalmente en el largo plazo).
2. Constituye el ancla de una unión política que amenaza la hegemonía de EE.UU. sobre Europa, y que podría limitar su hegemonía mundial (la oposición de la UE a una guerra de EE.UU., por ejemplo, tendría un enorme peso deslegitimador).
Ante esta situación, el Imperio aplica su política tradicional de 'divide y vencerás'. Como por el momento no es planteable separar a Francia y Alemania, se intenta separar el 'Norte superior' del 'Sur Inferior', azuzando este prejuicio tradicional en todos los medios que controla.
Actualmente, la presión se concentra sobre Grecia. El objetivo es forzar la salida de Grecia del Euro, a fin de destruir el principio de solidaridad europeo. Se trata de romper la idea de que en el Euro 'estamos todos en el mismo barco'. Una vez destruido este principio, se concentrará la presión sobre otros países, siendo España el principal objetivo, porque supondría la exclusión de una gran nación europea.
Y no cualquier nación. Es una nación europea que, por su estrecha relación con Iberoamérica, y su influencia en la política iberoamericana de Europa, está dificultando el control económico y político que EE.UU. ha ejercido tradicionalmente sobre este continente. Ahora, en particular, hay una estrecha red de cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, que dificulta cualquier operación desestabilizadora desde el Norte. El Imperio está ansioso por romper esa solidaridad (idealmente mediante una 'Primavera Iberoamericana' semejante a la 'Primavera Árabe), pero esa operación será muy difícil mientras Europa no la apoye. Y es difícil que la apoye mientras España mantenga su peso en la política iberoamericana de Europa. Por eso, España es el objetivo.
Para sacarla del Euro, se le aplica una tenaza con dos componentes:
1. Presión artificial sobre el mercado de deuda española, utilizando coordinadamente los hedge funds, las agencias de calificación, y los medios de comunicación que dominan (que son la mayoría). Esta presión obliga a España a pagar más intereses por su deuda, y a aplicar recortes sociales extremadamente impopulares.
2. Instigación de las protestas populares que hagan imposible la aplicación de los recortes necesarios para permanecer en el Euro. Tras los grandes recortes del 2010, los sindicatos organizaron sólo una huelga general, y muy tímida, probablemente por la conciencia del ataque exterior que estaba sufriendo España. En vista de que los sindicatos estaban conteniendo el malestar social, en vez de instigarlo, vieron que era necesario organizar un movimiento catalizador del rechazo popular, que dificulte la realización de las reformas económicas necesarias para mantener a España en el Euro.
Esta es la función del 15-M. No sorprende nada, en este contexto, que magnates como Vassarvsky le hayan prestado su infraestructura de telecomunicaciones, y que, entre los portavoces del movimiento, se encuentre Szabalewski, miembro de la Fundación Everis (presidida por el Ex-ministro Eduardo Serra, conocido por todos como el hombre de EE.UU. en España).
Resulta peculiar que un supuesto movimiento popular como el 15-M tenga un objetivo tan concreto como la denuncia del Pacto del Euro, en vez de objetivos más genéricos, como 'recorte de los salarios de los políticos' o el 'recorte de los beneficios de los empresarios'. Esto parece más propio de un movimiento popular espontáneo.
Sorprende, además, ese ensañamiento contra el Pacto del Euro, que no es sino un ejercicio de solidaridad europea para preservar la moneda común (a los socios europeos les resultaría más fácil dejar a Grecia caer). Y sorprende que el 15-M sugiera en sus documentos la salida de España del Euro, que es la llave para estar Europa.
La pertenencia a Europa es una aspiración histórica de la sociedad española, y ha aportado a España el mayor periodo de estabilidad política democrática, y el mayor progreso económico y social que jamás haya conocido.
Sólo un enemigo de España puede propugnar la reversión de este proceso.